Introducción
La relación de aspecto en la fotografía siempre ha sido tema de debate para la comunidad audiovisual internacional, pues la idea de una relación de aspecto perfecta para todos los teatros y salas de proyección resulta demasiado conflictiva. Incluso al momento de querer truncar el filme para su posterior reproducción en otros medios como la televisión o cuartos más pequeños, nuevas fichas de relación de aspecto son propuestas con instrucciones confusas sobre la preservación creativa del material. Sin embargo, los planes de estandarizar la resolución de 16:9 (más cercana a la proporción áurea) parecían traer un formato adecuado que traería un letterboxing [1] perfecto, al menos hasta la popularización del visionado en dispositivos smartphone. [2]
En el pasado se quiso integrar el cinemascope de 21:9, lo más extenso que se había planteado para la cinematografía, sin embargo, el paso del tiempo ha probado que existe una constante involución con respecto a las relaciones de aspecto preferidas por los espectadores, que comienzan a visionar contenido en sus celulares de 4:5 (feed de instagram), 4:3 en el caso de videos musicales (como la canción Say So de la artista Doja Cat) o incluso 1:1 para el caso de fotografías en la aplicación “X” o Facebook.
Dicho todo esto, nuestra atención debería adjudicarse más en la exclusión de la fotografía horizontal, que de la integración absolutista de la fotografía vertical en la filmación profesional. [3]
¿Podemos culpar a los smartphones y dispositivos móviles del cambio de paradigma?
Sí y no: las relaciones de aspecto de 9:16 y 6:13 fueron generadas netamente de la necesidad de las compañías de teléfonos de poseer una cámara que utilizara la mayor parte de las pulgadas de la pantalla de sus dispositivos. Sin embargo, esto no implica que se descubrieran ganancias considerables del uso de este sistema de cámaras en particular, en este caso por medio de las redes sociales y/o la publicidad/propaganda. [4]
El efecto umbral y las jerarquías visuales
Investigadores y académicos de diversas áreas han descrito una curiosa práctica neurológica: cuando un ser humano atraviesa un umbral, en la mayoría de los casos una puerta, o un marco que imita a la misma, olvida las ideas o conceptos retenidos previo al cruce del umbral, esto con el fin de prestar atención a un nuevo entorno que presenta de la misma manera nuevos desafíos que retener en nuestra memoria a corto plazo. Si el lector ha prestado atención al discurso elaborado hasta el momento hará hincapié en una curiosa correlación, pues la relación de aspecto de un celular moderno corresponde a una muy similar si no exacta medida de una puerta convencional. Esto implica que la información presentada en redes sociales está diseñada con el fin de ser constantemente olvidada para posicionarse siempre como un nuevo contenido. Pero esto no es todo, los estudios de neurociencias sobre el “efecto umbral” han demostrado que este se intensifica cuando los umbrales pertenecen a una simulación de realidad alternativa o virtual. [5]
Comprendemos entonces hasta ahora que la fotografía vertical apela mucho más a la memoria a corto plazo que la horizontal. No obstante, este efecto no podría consolidarse exclusivamente por la relación de aspecto, si no que depende del montaje y la interacción con el medio audiovisual. Tenemos en el caso de la red social “Tik Tok” con todos los elementos anteriormente descritos, siendo cada video desplazado con un “Swipe down” o un “Swipe up” que imita el abrir de una puerta hacia nuevo contenido poco familiar. Los tercios de la imagen están distribuidos para privilegiar la aparición de solamente un cuerpo humano o un escenario a la vez, así, la jerarquía visual establece que la validez y garantía del contenido se sitúa en el tercio superior donde está ubicado el rostro del “influencer” o creador de contenido, siendo los dos tercios inferiores usualmente el contenido calificado como “meme” o “relato” y su posterior remate.
Como espectadores, otorgamos credibilidad a cada creador de contenido según su capacidad de armonizarse con los tercios entregados en el patrón vertical: el creador debe ser comercialmente atractivo, entregar información sintetizada brevemente y facilitar la preservación del efecto umbral con el fin de volver a presentarse en el dispositivo.
El umbral primigenio
Mcluhan establece en su libro “Comprender los medios de comunicación: Las extensiones del ser humano” que los umbrales (medios) los cuales fijamos nuestra atención poseen una prioridad mayor que el contenido que teóricamente nos entregan sitios como las redes sociales: “el medio es el mensaje”; las redes sociales existen desde un inicio como un nexo entre mensajes comunicativos que no resultan ser convexos, lo cual paradójicamente se contradice con la motivación primigenia del medio de comunicación mismo. Ergo, esto ocurre con todo medio de comunicación masivo, distorsionando su narrativa con el fin de corresponder con su uso original (o primigenio como se califica en este caso): la radio siempre se reduce a transmitir penurias porque nace de la comunicación en guerra, y la televisión, por su parte, a ignorar estas mismas, correspondiendo con un medio creado posteriormente de la guerra. [6]
En el caso de las redes sociales, la fotografía vertical es indispensable debido a que la funcionalidad primigenia de estas se basa en el culto tanto político como estético del individuo funcional, generando así la distinción cultural donde definimos un contenido como humorístico o serio según el influencer en pantalla y su capacidad de garantizarnos el traslado de nuevos umbrales constantes, en otras palabras, no queremos como espectadores observar más contenido, si no, sentir que estamos haciéndolo (el viaje resulta ser más importante que el destino)
El umbral mnemónico
Para poder explayarme sobre cómo el cruce de umbrales puede generar amnesia y reestructuración mnemotécnica, primero debo definir la memoria más allá de una sencilla retención de información con un uso específico (sea sensorial y práctico) y apelar a la facultad del individuo de calificar los acontecimientos en una escala de relevancia cultural, capaz de ser descartar otras memorias en el ejercicio del cotidiano. Es así que jerarquizo la memoria a corto plazo por debajo de la memoria cultural (o social), que es capaz por medio de la entrega de información persistente de establecer nuevos recuerdos o paradigmas en una mente que ya daba otros contenidos por hechos. [7]
El uso postergado de redes sociales no necesariamente produce pérdida de la memoria, si no que, por medio del cruce adictivo y constante de umbrales, resignifica la información ya atribuída como cierta, apelando a la disposición del individuo de aceptar el contenido que se esconde detrás de cada umbral. [8]
En palabras de Burkley: “La investigación en la literatura sobre persuasión proporciona un apoyo anecdótico a la relación entre el autocontrol y la resistencia a la persuasión. Por ejemplo, se ha demostrado que los participantes del estudio son más favorables a un anuncio cuando se presenta tarde en una serie de anuncios que si se presenta temprano (Knowles y Linn, 2004). Este efecto sugiere que las personas pueden perder su capacidad de resistencia tras una exposición repetida a los llamamientos persuasivos. Curiosamente, este efecto tiene un notable parecido con la investigación sobre autocontrol, en la que las tareas de autocontrol anteriores conducen a un peor rendimiento en las tareas de autocontrol posteriores.” [9]
El cruce de umbrales, aunque agradable, nos desgasta, al punto que nos podría hacer coincidir con ideas que no necesariamente estemos de acuerdo, pues una vez el autocontrol se ve desarmado por la pérdida de memoria a corto plazo y la búsqueda de un nuevo estímulo el cual aceptar, incorporamos ideas repetitivas que son ahora parte del inconsciente colectivo de la sociedad virtual.
Conclusiones
La fotografía vertical resulta no ser más que una arista dentro de la manipulación mediática generada por las redes sociales. Sin embargo, esta define una jerarquía de poder lo suficientemente sólida como para incrustar una distinción sociocultural entre los consumidores de los medios de comunicación modernos.
Capaz de establecer campañas políticas, desprestigiar grupos sociales, impulsar agendas culturales y mucho más: los “influencer” son tótems modernos, que sincronizados con los tercios de la cámara moldean la opinión pública con tan solo utilizar planos de cuerpo entero y primeros planos, validados por el consumidor con la idea de que su cruce del umbral los llevará a algo mejor del otro lado. [10]
[1] (2025, 29 mayo). Understanding Letterboxing in Film – Definition and Purpose. CinemaWaves. https://cinemawavesblog.com/film-blog/letterboxing-in-film-definition/
[2] Schubin, M. (1996). Searching for the perfect aspect ratio. SMPTE journal, 105(8), 460-478. https://ieeexplore.ieee.org/stamp/stamp.jsp?arnumber=7243462
[3] Menotti, G. (2019). Discourses around vertical videos: An archaeology of “wrong” aspect ratios. ARS (São Paulo), 17, 147-165.
[4] Napoli, M. D. (2016). The “mobile effect” on screen format: The case of vertical videos. Journal of Science and Technology of the Arts, 8(2), 45-49.
[5] McFadyen, J., Nolan, C., Pinocy, E. et al. Doorways do not always cause forgetting: a multimodal investigation. BMC Psychol 9, 41 (2021). https://doi.org/10.1186/s40359-021-00536-3
[6] Strate, L. (2012). El medio y el mensaje de McLuhan: La tecnología, extensión y amputación del ser humano. Infoamérica: Iberoamerican Communication Review, (7), 61-80.
[7] Bartoletti, R. (2011). Memory and social media: new forms of remembering and forgetting. Learning from memory: Body, memory and technology in a globalizing world, 82-111.
[8] Bartoletti, R. (2011). Memory and social media: new forms of remembering and forgetting. Learning from memory: Body, memory and technology in a globalizing world, 82-111.
[9] Burkley, E. (2008). “The Role of Self‑Control in Resistance to Persuasion.” Personality and Social Psychology Bulletin, 34(3), 419–431. DOI: 10.1177/0146167207310458.
[10] Freud, Sigmund. Obras completas de Sigmund Freud. Volumen XIII – Tótem y tabú, y otras obras (1913-1914). Traducción José Luis Etcheverry. Buenos Aires & Madrid: Amorrortu editores.
Bibliografía
1.- Bartoletti, R. (2011). Memory and social media: new forms of remembering and forgetting. Learning from memory: Body, memory and technology in a globalizing world, 82-111.
2.- Burkley, E. (2008). “The Role of Self‑Control in Resistance to Persuasion.” Personality and Social Psychology Bulletin, 34(3), 419–431. DOI: 10.1177/0146167207310458.
3.- Freud, Sigmund. Obras completas de Sigmund Freud. Volumen XIII – Tótem y tabú, y otras obras (1913-1914). Traducción José Luis Etcheverry. Buenos Aires & Madrid: Amorrortu editores.
4.- McFadyen, J., Nolan, C., Pinocy, E. et al. Doorways do not always cause forgetting: a multimodal investigation. BMC Psychol 9, 41 (2021). https://doi.org/10.1186/s40359-021-00536-3
5.- Menotti, G. (2019). Discourses around vertical videos: An archaeology of “wrong” aspect ratios. ARS (São Paulo), 17, 147-165.
6.- Napoli, M. D. (2016). The “mobile effect” on screen format: The case of vertical videos. Journal of Science and Technology of the Arts, 8(2), 45-49.
7.- Schubin, M. (1996). Searching for the perfect aspect ratio. SMPTE journal, 105(8), 460-478. https://ieeexplore.ieee.org/stamp/stamp.jsp?arnumber=7243462
8.- Strate, L. (2012). El medio y el mensaje de McLuhan: La tecnología, extensión y amputación del ser humano. Infoamérica: Iberoamerican Communication Review, (7), 61-80.
9.- (2025, 29 mayo). Understanding Letterboxing in Film – Definition and Purpose. CinemaWaves. https://cinemawavesblog.com/film-blog/letterboxing-in-film-definition/




