Artículo
Acerca del Tango recobrado

Luis Bocaz

 

  En el film The Party, dirigido por Sally Potter, después de la última escena, exactamente al inicio del desfile de los créditos en la pantalla, irrumpe en la banda sonora, de manera totalmente imprevista, un Tango. En la versión del film podemos distinguir el inconfundible estilo orquestal del maestro Osvaldo Pugliese. Nada presagia su presencia en la banda sonora y mucho menos en el momento exacto de cierre de la historia narrada. Por supuesto, es del caso no olvidar que a Sally Potter se debió, en 1997, el film La lección de Tango en colaboración con Pablo Verón.

Hay, sin embargo, en la presencia de esta música que se hace oír a manera de conclusíón un significado soterrado nada desdeñable. El film está estructurado como una comedia negra. Su asunto central se solaza en el enrevesamiento de las relaciones sentimentales del núcleo muy restringido y selecto de asistentes a una fiesta.(Considero innecesario decir “party”) El convite está destinado a celebrar el triunfo político de la dueña de casa que acaba de ser designada en un cargo ministerial en una Inglaterra todavía no privada de las consabidas evocaciones thatcherianas.

La inesperada irrupción de la música rioplatense lleva a pensar al comienzo en la fatigante función creadora de atmósferas sentimentales que repetidamente se le asigna al Tango argentino en numerosas bandas de sonido de films no argentinos del siglo XX. Pero, esta vez, un manto de ironía oculta otro objetivo de actualidad. Los créditos recuerdan, al pasar, el título del Tango: Emancipación. Sólo entonces, se asocia en toda su dimensión al encargo de subrayar el rasgo de triunfal liberación afectiva de las mujeres en su relación con los hombres presente a lo largo del film.

Pero, otras razones reclaman nuestro particular interés en relación con la obra de Alfredo Bevilacqua reproducida en el film. Emancipación, fue compuesto en 1910 y ese 18 de septiembre su autor dedicó ese Tango a la República de Chile. Podemos suponer que la presencia muy activa por esa época en los círculos musicales bonaerenses del chileno Osman Pérez Freire, no fue ajena a la motivación de ese homenaje musical a nuestro país. Como se sabe, el autor del Ay, ay, ay tiene a su haber un nutrido repertorio de tangos. Más aun, según José Gobello, opiniones autorizadas de la música porteña ya discernían hacia la época del Centenario para Bevilacqua, Sola y Pérez Freire el elogio muy decidor de ser compositores que respecto del Tango “no han equivocado la verdadera armonía y composición de su origen.”

Se nos perdonará que a propósito de la música de un Tango recobrado en un film actual intentemos pensar no un capricho momentáneo una afición local que anota manifestaciones como el monolito público en recuerdo de Enrique Santos Discepolo por su Tango Carillón de la Merced y la mención de un verso de su Tango Cambalache en una de las homilías de Francisco I en su reciente paso por el país. Lo sentimos como una señal de encomiable preocupación por nuestra cultura latinoamericana. Pero, en fin, parafraseando por cortesía a un compatriota de Sally Potter: “esa es otra historia” …

 

Artículo por Luis Bocaz Muy Interesante !