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La comida como elemento trascendental en El Acorazado Potemkin y La Línea general de Sergei Eisenstein

Por Valeria Scheuch


 

 

  Existen películas que han influido profundamente en la historia del cine y una de ellas es El Acorazado Potemkin del director Sergei Eisenstein. Lanzada el año 1925, es considerada una de las películas más importantes de la historia y de las más influyentes incluso. Esto se debe a la alta calidad en su montaje, con una capacidad de recoger las emociones que van siendo mostradas por la cámara. Es una película que captura a la perfección el sentir humano, el miedo, la decadencia. En el fondo, todo lo que refiere a la guerra civil.

La película cuenta un suceso real, la fallida revolución de 1905. La cual fue un intento de amotinamiento de parte de los marineros de un acorazado contra la flota del Zar, principalmente por las pobres condiciones de vida a la que se enfrentaban a diario, en especial por la falta de alimentos. Por esta razón, quiero detenerme en esto. Es decir, el tratamiento que hace Eisenstein en el simbolismo a través de la comida como elemento revolucionario y como elemento de cambio.

El concepto de revolución tiene bastantes maneras de ser abordada, según la RAE, se puede entender como “Cambio profundo, generalmente violento en las estructuras políticas y socioeconómicas de la comunidad nacional.” (RAE) Como también plantea “Levantamiento o sublevación popular”. (RAE) Estos significados son los que la gente en general entiende como revolución. Sin embargo, existen otros autores que se han dedicado a explicar este fenómeno como lo hizo Hannah Arendt que presenta a la revolución desde otra perspectiva, es claro que apuntan a una finalidad similar, pero desde otro enfoque.

El hecho de que la palabra «revolución» significase originalmente restauración, algo que para nosotros constituye precisamente su polo opuesto, no es una rareza más de la semántica. Las revoluciones de los siglos XVII y XVIII, que para nosotros representan un nuevo espíritu, el espíritu de la Edad Moderna, fueron proyectadas como restauraciones. (Arendt 44)

La autora nos plantea cómo el concepto de revolución apunta a la restauración. A pesar de tener una intención opuesta es realmente clara la relación que existe con este concepto, ya que generalmente las revoluciones son proyectadas como restauraciones políticas, ya sea de líderes sacados del poder, de derechos que han sido usurpados o incluso de condiciones de uso de tecnologías, por mencionar algunos ejemplos.

Por supuesto esto se ve presente en el Acorazado Potemkin como una restauración de los derechos fundamentales del ser humano como es el acceso a la alimentación, como un modo de preservar la vida. Además, responde a una restauración política, en el sentido de la distribución del poder. En aquel momento en Rusia el régimen zarista tenía todo el poder y había relegado al pueblo ruso a seguidores, casi sin ninguna opinión y ni derechos.

En el caso de La Línea general, una película también dirigida por Eisenstein que se estrena el año 1929, se muestra principalmente el cambio que ocurre en el mundo agrario en la URSS, plan propuesto por Lenin antes de fallecer. Se busca colectivizar el trabajo y el mundo del agro, para que ya no sea un proceso individual, sino colectivo y así sacarles el mayor provecho a los recursos.

La película nos muestra todo este proceso de cambios y cómo es que afecta a los mismos campesinos, donde la independencia los tenía sumidos a la miseria, pobreza, haciendo los arados con caballos prestados y el ganado desnutrido. Existe tal nivel de desesperación que incluso la gente le ruega a Dios por una salvación. Posteriormente, se nos presentarán los beneficios ante estos procesos propuestos por la revolución, ya que las labores se modernizan mediante el uso de maquinarias (el tractor y la desnatadora).

A diferencia del Acorazado de Potemkin, el director le da una vuelta interesante al pueblo. Ya que inicialmente se muestra el cambio que hubo en los campos, la industrialización del proceso y cómo esto repercutió en sus vidas. Ahora el pueblo no es una víctima, quiere ganar dinero. Es decir, Eisenstein esta vez muestra a estos seres como “personas normales”, con virtudes y defectos. A diferencia del Acorazado de Potemkin que es enaltecido constantemente por sus acciones revolucionarias.

El concepto de pueblo es definido por la RAE de varias maneras, como “Ciudad o villa”, como “población de menor categoría”, “Conjunto de personas de un lugar, región o país”, “Gente común y humilde de una población” y por último “País con gobierno independiente”. Es importante mencionar todos los significados, ya que un mismo concepto que parece tan claro tiene una gran variedad de significados. Sin embargo, eso responde al significado únicamente semántico y no es la única dimensión que este posee.

Ante todo es importante señalar que la utilización de los términos de pueblo o nación no debe ser considerada como una mera cuestión semántica desconectada de la realidad sociológica que pretendemos describir y referir con cada una de estas expresiones.(..) tanto el pueblo como la nación son términos que responden a realidades sociales distintas, con diverso grado de consolidación interna y, por consiguiente, con desigual capacidad de actuación en el ámbito internacional, aunque en el transcurso de la historia contemporánea ambos conceptos hayan estado tan estrechamente asociados en los documentos políticos y en las obras científicas que su diferenciación haya podido y pueda parecer, a los ojos de muchos autores, carente de fundamento e irrelevante. (Calduch 125-126)

Por lo tanto, es posible entender que el concepto de pueblo refiere a una dimensión de realidad sociológica, el concepto abarca más que una mera separación de personas, sobre todo en el espectro de la sociedad rusa. Donde el pueblo adquiere una potencia colectiva de personas, un estrato trabajador que se une por un mismo fin. Lo que ellos perciben como sector desprotegido y sometido a los adinerados y poderosos.

El concepto que también se suele asociar al pueblo es el de proletariado, ya que inicialmente se entendía únicamente como el sector proletario, resultaba ser solo una división económica. No obstante, al igual que el concepto de pueblo, tomó un sentido moderno asociado a lo político. Como mencionan Robin Blackburn y Rafael Grasa en “La teoría marxista de la revolución proletaria”

El moderno movimiento obrero, capaz de autodeterminación y autoemancipación, capaz de apropiarse de lo mejor de la ciencia y cultura burguesa, no tendría necesidad alguna de exaltación religiosa o utopías. La capacidad política del proletariado provenía de su posición objetiva en la sociedad burguesa. (Blackburn y Grasa 51)

Es decir, se define en un sentido moderno al proletariado como un grupo de personas con potencial político, con sus propios ideales y capacidades. Cambia su sentido en relación a lo económico, que posteriormente pasó a tener una connotación peyorativa como una clase baja, adquiriendo esta dimensión asociada a los cambios políticos y potencial de acción.

Por otra parte, si retomamos la idea de la comida como un elemento de trascendencia en las historias, en ambas películas se puede identificar, pero de manera muy diferente. En el caso del Potemkin, a través de toda la película se puede notar la importancia por la carencia de esta y esto es lo que gatilla la revolución. Es decir, tiene un potencial político.

Para comenzar, se puede ver cómo los marineros están cocinando su almuerzo en una olla que parece contener sólo agua. Al momento en el que el cocinero intenta cortar la carne para agregarla, agarra un hacha que resulta no ser suficiente, está tan dura que ni siquiera con aquella herramienta es capaz de cortarla. Por esta razón podemos notar que los marineros miran descontentos.

Posterior a esto, se van montando las mesas en las que comerían, que son unas especies de mesas colgantes sin sillas, muy inestables. Lo cual también hace referencia a la incomodidad en la que viven y la poca certeza que tienen de lo que sucederá. Por si fuera poco, un tripulante de mayor rango baja al lugar del comedor y las mira, de manera muy burlesca. Sigue el vaivén de las mesas con la cabeza como una acción de superioridad.

Luego, se ve a la tripulación comiendo esta especie de sopa con carne en la cubierta del barco. Esta se ve extremadamente dura, se puede notar que está puesta en recipientes con sal para evitar el sabor a putrefacción. Asimismo, se cree que esto también conservaría la carne por más tiempo, lo que claramente no surte efecto: está agusanada.

No es menor la utilización de los gusanos en varias circunstancias en la película ya que estos poseen una simbología asociada a la suciedad y la muerte, lo que a su vez responde a un sentido de precariedad y descomposición. Por lo tanto, posee una significación aún más profunda que el sentido de putrefacción de la comida, sino también de despreocupación e inferioridad. Cirlot así lo plantea en su diccionario de símbolos.

“Jung lo define como figura libidinal que mata en lugar de vivificar. Débase a su frecuente carácter subterráneo, a su inferioridad, a su relación con la muerte y con los estadios de disolución o primariedad biológica. Así, es muerte relativa (para lo superior, organizado) lo que simboliza, pues, en el fondo —como la serpiente— es un exponente de la energía reptante y anudada”. (Cirlot 232)

Lo que significa que los gusanos se presentan como un potenciador del mensaje de la comida, no solo simboliza el escuálido nivel que esta posee, sino que adquiere un sentido que se extiende a la visión sobre los marineros. De hecho, en la película, al momento de arrojar al marinero al mar se dice la frase “Que te coman los gusanos”. Lo que confirma la simbología de los gusanos en varias aspectos, como seres de menor categoría y en el sentido de la putrefacción.

Posteriormente, se puede ver las mesas del comedor están vacías y el mismo tripulante de mayor rango va donde otro a decirle que los marinos se están negando a tomar la sopa. Como resultado de lo anterior, el otro tripulante de rango superior recibe el mensaje y va a hablar con el cocinero y le pide explicaciones ante tal comportamiento.

A continuación, vemos a un grupo de marineros lavando loza y utensilios del barco. Durante su tarea, uno de ellos ve un plato que tiene un mensaje escrito y le produce una rabia tan profunda que lo revienta. Seguidamente veremos qué significa aquel mensaje y por qué tiene una importancia tan extrema.

Santa Biblia. Tyndale House Publishers, Inc, Carol Stream: Versión Nueva Traducción Viviente, edición Holman Bible Publisher, 2010. Impreso en EE.UU.

En primer lugar, como menciona Antonio Parrado Racero en su trabajo La estética de S.M. Eisenstein: El acorazado Potemkin, “(…) el marinero rompe el plato en el que está inscrito “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy”. Puede significar la ruptura con la religión (rasgo del comunismo), motivada en este caso por la pasividad de la iglesia ante la falta de alimentos.” (Parrado 53) La acción que comienza el amotinamiento es cuando el marinero quiebra ese plato, dado que recuerda cómo se supone que todos deberían tener su alimento de manera digna, por lo que la falta de comida es al mismo tiempo una falta de respeto a su humanidad y cómo es posible que a ningún oficial le importe.

Reventar ese plato es una manera de protestar, no es posible seguir conformándose con esas condiciones, donde el trabajo abunda, pero la comida escasea. Por lo que es el primer simbolismo asociado a la comida y la revolución. De cierta manera esta acción refleja la fuerza y la violencia con que la rebelión de los marineros se llevará a cabo, rompiendo todo a su paso sin medir consecuencias. No obstante, también es una manera de reflejar lo rota que quedaría la tripulación: oficiales contra subalternos, lo que nos confirma la potencia del símbolo.

La religión se ve cuestionada en reiteradas ocasiones, mencionamos el quiebre del plato, asimismo el personaje del sacerdote, el cual es una clara metáfora de cobardía y la poca intervención que tuvo la iglesia en las épocas de necesidad del pueblo ruso.

El sacerdote con aspecto ridículo (pelos, ropa), supone la ridiculización de la iglesia. Este golpea su mano con la cruz en el momento del fusilamiento, plano que monta junto con el de un oficial que acaricia la hoja del sable. Podría entenderse como la pasividad de la iglesia ante la situación, y suponer un golpe que apoya al ejército que ejecuta. El sacerdote se hace el muerto mientras dura la revuelta, así como la iglesia se mostró dormida durante el inicio de la revolución rusa. Es además una muestra de cobardía. (Parrado 54)

En reiteradas ocasiones vemos el carente valor que posee la iglesia en los cambios políticos presentados en ambas películas por Eisenstein. Sobre todo, en el caso del Acorazado Potemkin, donde se hace un especial hincapié. No obstante, en La línea general se puede ver ese quiebre en el espíritu del pueblo. En momentos de desesperación acude a la religión, pero posteriormente a la intervención humana, y luego no se vuelve a visitar. Es decir, el valor que posee el mundo eclesiástico se pierde, lo cual también se relaciona con esta nueva presentación del pueblo que hace el director en el segundo filme.

En segundo lugar, es importante mencionar que la comida y la sensación de lo hogareño están íntimamente relacionados, como una acción que activa todos nuestros sentidos, pero especialmente a la sensación de calor y seguridad. La comida otorga ese sentido acogedor a los lugares, se entiende como un espacio de reunión y calidez. En el imaginario colectivo de las personas el alimento es amor, calor y cuidado. Así se menciona en “Deleites y sinsabores de la comida y el comer: situando el tema”.

Uno de los signos de “funcionamiento adecuado” de un hogar parece ser que haya comida preparada, servida a ciertas horas y con capacidad para convocar a todos sus miembros. Una señal de armonía hogareña es que provoque (o apetezca) ir a comer a casa; un indicio de cuidado es que te pregunten si quieres comer o que te sirvan de una vez (en el servir también hay una otredad atendida, considerada). La comida resuena a hogar, a madre, a aromas cálidos de estabilidad. O por el contrario a conflicto, a indiferencia, a soledad. (Hernández 49)

El contexto en el que se encuentran los marineros sucede de manera inversa a lo que relatamos con anterioridad, como menciona Hernández. En este caso apunta a todo lo contrario: a conflicto, indiferencia y soledad. Es por esto que, a través de la oposición propuesta, se entiende que los tripulantes están cansados de estar lejos de su casa en condiciones paupérrimas mientras las clases altas comen como reyes. En el fondo, el acto de comer y compartir la comida nos entrega una sensación de confort, por lo que no es casual que Eisenstein haya decidido utilizar este mecanismo para quebrar esa entelequia.

Durante toda la primera parte se nos muestra la carne en putrefacción, a pesar de que los altos mandos se lo nieguen. Eisenstein hace un primerísimo primer plano al alimento y se ve claramente cómo, entremedio de toda la carne, llegan incluso a verse los gusanos. Esta situación desencadena el profundo descontento entre los marineros y será el preámbulo de las brutalidades que seguirán. Asimismo, estos sucesos demuestran cómo se ejerce el poder ante algo tan evidente como la putrefacción de la carne. Los oficiales niegan que sea así y esperan que los trabajadores lo acepten.

Es entonces cuando es asesinado Vakulinchuk, el primero en alzar la voz, el primero en actuar a favor de la revolución. Sin embargo, gracias al acto del asesinato se da el paso a la acción revolucionaria en sí misma. Antes mencionamos que quebrar ese plato representaba la decisión de manifestarse. Con esto realmente se pasa a la acción y eliminan a todos los oficiales.

Luego, de vuelta en tierra firme con el cadáver del compañero, prometen vengarse de los opresores. La primera toma que vemos posterior a esto es cuando los tripulantes toman el control del barco y deciden dirigirse a Odessa. Una vez en el puerto, los habitantes de la ciudad los reciben muy entusiasmados, incluso una pequeña flota se acerca a entregarles comida en abundancia a los agitadores. Animales vivos, entre ellos chanchos y toda clase de aves. Lanzando bolsas y canastas cargadas de alimentos de un barco a otro, como también se ve pan, huevos y una cantidad inimaginables de objetos.

Es necesario enfatizar que cada vez que se ve comida se pasa a mostrar a la gente vestida de manera muy elegante y de nuevo a la comida y así sucesivamente, Eisenstein está haciendo un claro marcador de que la comida es sinónimo de poder y dinero. Es además muy simbólico que la manera de “premiar” a los agitadores haya sido con comida y no otra cosa. Es decir, posee un valor muy especial, al mismo tiempo que económico también es moral.

En respuesta ante aquel acto de rebeldía muy profundo, como era alimentar a los “que no lo merecían” según las reglas sociales, aparece de manera muy agresiva el ejército del zar en las escaleras de Odessa. Donde la masacre es cruda: se asesinan a todos los seres humanos en el paso, bebés, mujeres, hombres y ancianos sin ninguna discriminación. Eso muestra también el dominio que hay sobre el pueblo, que es la gran víctima de esta historia.

A modo de conclusión, podemos decir que la comida representa mucho más que solo una necesidad básica. Eisenstein hace referencia al valor social que esta posee, que la lucha de los tripulantes refiere a más que un plato de comida, es una vida y un trato digno. Merecen vivir en libertad, dejando el abuso de poder de lado y la opresión que este conlleva.

La comida se asocia a las condiciones mínimas que necesita un ser humano para sobrevivir y rendir, como también a la seguridad del hogar, a lo conocido, por lo que no es menor que los marineros ni siquiera eso estuviesen recibiendo. En cambio, en La Línea general, una de las fuentes principales de alimento en el campo proviene del ganado y de las cosechas. Por lo que hacer énfasis a la delgadez del ganado y la necesidad de arar con caballos incluso prestados es una clara manera de mostrar la escasez de alimento, las fuentes que lo proveen no se encuentran en las condiciones óptimas.

Sin embargo, desde el momento en que se presentan sistemas más sofisticados como la desnatadora, se abre un portal a otro mundo, con otra calidad de vida y Eisenstein lo demuestra a través de los alimentos, ya que esta herramienta permite al pueblo hacer mantequilla. Aquí el director muestra este contraste entre abundancia y escasez. Primero, los campesinos no saben si desconfiar y asumir que es un engaño o creer que este artefacto les permitirá producir dinero. En el momento que funciona la máquina todos comienzan a sonreír, como si ese fuese un punto culmine que abre nuevas posibilidades.

En pantalla comenzamos a ver chorros de leche en abundancia, sonrisas, el tono de la película ha dado un drástico giro. Ya no solo hay caras de pena y desesperanzas, parece que todo será mejor. Es posible observar solo alegría y abundancia en las imágenes.

Se ve dinero de por medio, como si ahora ese fuera su principal objetivo, no únicamente alimentarse. Ahora es el medio que permite otra calidad de vida y la ambición aumenta. Es donde comenzamos a ver al pueblo como un grupo con ambiciones y ya no únicamente con necesidades (que lo colocaba en calidad de víctima del sistema). En vez de unirlos ha comenzado a ser un punto de quiebre. Eisenstein metaforiza un gran cambio, ahora ellos son el ganado. Los campesinos habían robado el dinero, pero en el minuto 46:22 vemos a un hombre mejor vestido que ellos y les pregunta si no prefieren mejorar la raza del ganado y pone dos tarros de leche. Los campesinos comienzan a pasar entre ellos en fila para pagar, de igual manera que se saca a los animales para matarlos. La historia se ha invertido: en vez de tener el control, son controlados.

Posteriormente, una campesina se apoya arriba del baúl (que contiene el dinero recuperado) como si estuviera durmiendo. Vemos como si ella estuviera soñando con la abundancia, pero directamente relacionada con la comida. No sueña con dinero en sí, sino que con muchas vacas corriendo en la estepa y litros de leche chorreando por doquier, como si esta fuera la manera de ser realmente rico.

Sueña con un sistema industrial que rellena las botellas de leche de manera automática mezclado con imágenes de crías de cerdo alimentándose de su madre, una vez más aparece este símil que se hace entre humanos y animales. Luego, se muestran cerdos libres y posteriormente siendo procesados en plantas para ser consumidos. Sin embargo, se aclara que esto no es un sueño, sino una empresa agraria estatal. Entre todos deciden construir un establo estatal para su primer toro. Ponen una trilladora mecánica, desean aumentar la tierras y labrar con el tractor. A pesar de esto, todos los ancianos están en desacuerdo, ellos dicen ser las máquinas, no necesitan nada más.

A continuación, vemos a los campesinos preparándose para una boda, pero Eisenstein nos muestra excesos. Las mujeres con demasiadas joyas, peinetas para el pelo, cintas, coronas de flores, entre otras cosas. Se hace notar el cambio de prioridades. Lo más simbólico de esta secuencia es que la novia finalmente era una vaca y novio el toro adquirido por el pueblo. Se ven muchas vacas en los trigales y justo, a continuación, todos los campesinos en el mismo lugar, cosechando todo, lo que reitera la similitud de estas dos especies.

Hasta que llega la máquina que elimina el trabajo humano. Los campesinos les responden que pueden pagar el tractor con los órganos superiores, lo que hace clara alusión al cerebro y cómo estos lo han perdido, se han vuelto engranajes de la máquina. Los campesinos se entramparon en su propia ambición, ya que perdieron finalmente el alimento para seguir comprando cosas. A pesar de esto, Eisenstein les otorga una especie de final feliz, lo cual no necesariamente coincide con la realidad.

En conclusión, en esta película el alimento juega un rol fundamental también, pero como un agente de cambio y riquezas. Es una metáfora del dinero, de la riqueza. A pesar de presentar una visión completamente diferente de lo que es el pueblo de la URSS, ambas películas poseen ciertas características en común.

Por lo tanto, es posible ver que en los dos casos el alimento cumple un rol trascendental en las historias, en el primer film como un elemento revolucionario y en el segundo como agente de cambio, lo que comparten es que en ambas situaciones es utilizado como metáfora de la condición del pueblo y es usado a su vez como reflejo de la situación económica. Es decir, es un recurso sumamente importante que en primera instancia parece pasar desapercibido, pero si se le dedica un poco de atención es un fuerte potenciador de la temática de cada película.

Bibliografía

Arendt, Hannah. Sobre la revolución. España: Alianza, 2013.

Blackburn, Robin y Rafael Grasa. «La teoría marxista de la revolución proletaria.» Materiales (1977): 51-86.

Calduch, Rafael. Relaciones internacionales. Madrid: Ediciones Ciencias Sociales, 1991.

Cirlot,Juan Eduardo. Diccionario de símbolos. Barcelona: Labor, 1992.

Hernández, Marisela. «Deleites y sinsabores de la comida y el comer: situando el tema.» Atenea (2007): 41-52.

Parrado Racero, Antonio. «La estetica de S.M Eisenstein: " El acorazado Potemkin".» Frame: Revista de vine de la Biblioteca de la Faculta de Comunicación (2009): 45-54.

 

Artículo Por Valeria Scheuch Muy Interesante !